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Todos comparten una misma característica: representan a un aspecto de la naturaleza común en todas las especies inteligentes. Allá donde haya vida y comprensión de la misma, los vicios impuestos por estos dioses se manifiestan allí. Si bien son criatura cósmicas e ideas vivas que inevitablemente existen en varios lugares y momentos de forma simultanea y casi inmutable, cada uno posee una suerte de encarnación en cada planeta; de modo que sólo hay un C'Thun en Azeroth y si este es eliminado, el de Draenor se mantiene intacto y viceversa. Se cree posible exterminar del todo a estos dioses, aunque con su esencia nuclear aún existiendo en el universo es imposible extirparlos del todo de un planeta en concreto; aunque sí es posible acercarse mucho y eliminar todo rastro material de ellos, provocando que requieran millones de años como mínimo para su regreso.

C'Thun

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El Que Yace Eternamente, El Que Todo Lo Ve, El Gran Ojo Ciego, El Padre de Los Insectos, El Olvidado. Su aspecto es similar al de una planta llena de tentáculos o raíces con una boca enorme y un único ojo que se encuentra a veces en su cuerpo y a veces flotando fuera de él. Es el creador de los Qiraji y otras muchas especies insectoides inteligentes, posiblemente usando de base a los insectos. Es el creador y maestro de Therazane. Tiene una poderosa influencia sobre el libido de los mortales, aunque no meramente como una atracción lujuriosa sino como una necesidad de reproducción. Pueblos que han estado bajo la influencia de este dios se han multiplicado peligrosamente, poniendo en peligro a la existencia de muchas otras. Representa el miedo a la irrelevancia, al olvido después de la muerte y el pánico ante la imposibilidad de perpetuarse. Prefiere actuar sobre tribus, sobre todo en sitios lejanos y desolados, lejos de cualquier regulación que puedan imponer los pueblos civilizados.

Y'Shaarj

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La Entraña de Azeroth, El Gusano Que Hiede, toma la forma de un cadáver negro y purpurino volteado hacia afuera, viéndose como un mata de entrañas sangrantes y supurantes que se arrastra sin miembros ni forma entre los que apenas se distingue un par de cuernos y siete pares de ojos amarillos. A diferencia del resto de sus hermanos, es una conciencia ramificada: tiene siete rostros, siete sombras y siete formas de corromper al alma. Es el creador y maestro de Al'Akir. Su influencia está centrada en la dicotomía ante las decisiones, provocando que los deseos sean ramificados y divididos hasta convertir a aquellos a quienes influencia en enemigos de sí mismos. Representa al miedo de no poder cumplir absolutamente todos los deseos de uno mismo y al fracaso en cualquiera de sus formas. Es común que interceda ante miembros de la nobleza, lideres de clanes o incluso revolucionarios, buscando llevar a grandes masas hacia el caos a través de la seducción de unas pocas.

Yogg-Saron

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El Sueño Lúcido, La Bestia de Mil Bocas, La Sombra de Mil Caras, El Dios de La Muerte, Aquel Que No Debe Ser Mencionado. Es el regente de los mares, un dios-pez de múltiples tentáculos, una boca enorme llena de colmillos y un millar de cuencas vacías mutadas en nuevas vocas. De su sangre deriva la saronita y se le atribuye el poder de susurrar perversidades enloquecedoras a cualquiera que esté cerca de sus templos, lea su nombre, lo pronuncie o lo vea representado en un símbolo. Es el creador de los kraken, los Sinrostro y otra serie de aberraciones marinas. Es el creador y maestro de Neptulon. Tiene el poder de controlar a los sueños y a la curiosidad de los mortales, dotándole de un poderoso hambre de conocimiento y una curiosidad sumamente peligrosa, influyendo el deseo de saber absolutamente todo sobre todo y una paranoia que lleva a desconfiar de todos. Representa al miedo a la ignorancia, al no saber lo suficiente. Suele tener presencia en grupos grandes de magos, inspirandoles para conspiraciones autodestructivas y plenamente destructivas, aunque se lo ha hecho presente entre sacerdotes particularmente cultos y algunos investigadores independientes.

N'Zoth

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La Ruleta El Que Tuerce Las Cosas, La Palabra Que Mata, El Dios Cambiante, es una bestia sin forma cuya materia apenas puede definirse como un conjunto de fuego negro. De los cuatro originales, es del que menos se conoce. Se sabe que puede influenciar a los mortales a una poderosa necesidad de cambio, aunque también se conocen casos de personas que han sido empujadas a la rutina mas prolija y absurda por influencia de este dios. Con capacidad de dar y quitar, este se alimenta de los dos extremos: tanto de la necesidad de cambios como del deseo de que nada cambie. El conflicto entre dos grupos con estas inspiraciones desata gran poder en esta criatura aberrante. Se sospecha que es también el que convierte a los revolucionarios en conservadores cuando estos se asientan al poder, permitiendo el ciclo eterno. Se dice que prefiere interceder sobre las personas que influyen ante la posibilidad del cambio, como los artistas, voceros, pregoneros y filósofos, sean conservadores o revolucionarios; como también de quienes que se ven obligadas a actuar en estas circunstancias, volviéndolos impasibles ante sus ideales, como soldados, políticos, diplomáticos y -llegado cierto punto- civiles arrastrados a una guerra. Es el creador y maestro de Ragnaros.

Hakkar

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El Dios de Sangre, El Desollador de Almas, El Sin Rasgos. Antes fue conocido como Sethe. Buscaba escalar en su poder de manera extraordinaria a través de terribles rituales de sangre, otorgando a sus devotos horribles dotes que transmitían su hambre de muerte. Cuando tuvo el poder suficiente a base de hacer sangrar a múltiples imperios troll, fue aceptado entre lo Dioses Antiguos de forma tácita y procedió a dispersar su profana progenie, ten sedienta de sangre como él mismo. Su resurrección es la mas temida entre los mortales, pues a diferencia de sus hermanos, que controlan y corrompen con fines caóticos, Hakkar se comporta como una fuerza primigenia y no ejecuta acciones intermediarias, destruyéndolo todo a su paso y devorando al mismo tejido de la realidad. Se teme que puede inducir a los mortales a la violencia y al deseo de imponerse por encima de otros, deseando sus virtudes o posesiones. Representa al miedo animal e instintivo, a ser herido física o emocionalmente, a ser menos que otro. Como Dios Antiguo que se ha elevado a si mismo, no ha creado ni ha tenido influencia en el mundo elemental.

Otras Características

Eliminación de los Dioses Antiguos

Draenor es un ejemplo de uno de los planetas en el que esa tarea se pudo completar, aunque los resultados fueron terribles para su habitantes: sin la influencia de C'Thun, no había deseo de procrear, de modo que cada generación la población era menor; sin Y'Shaarj no había variedad de ideas dentro de una misma especie, de modo que desapareció la innovación; sin Yogg-Saron no había deseos de conocimientos nuevos ni experimentos, de modo que el avance científico y social se vio castrado; sin N'Zoth no había enfrentamientos sociales de ningún tipo, de modo que el poder siempre pertenecía a los mismos y la sociedad no podía experimentar nuevas decisiones; y sin Hakkar no había impulsos hacia el combate ni el entrenamiento físico, de modo que los cuerpos procedieron a degradarse lentamente. De no ser por la llegada de la Legión Ardiente, posiblemente la vida inteligente en el planeta se hubiera marchitado lentamente a través de los siglos.

Motivos de Devoción

Es un ejercicio mental común el de pensar quien estaría dispuesto a adorar a estas deidades retorcidas. No obstante, no son pocos los cultos que hay alrededor de cada uno de ellos; no son promesas de poder lo que se deja caer sobre ellos, sino de ser mutados para ser sus esbirros. La ventaja de esto no es otra que la experimentar sensaciones mucho mas intensas que las que puede haber en la vida o la muerte. Incluso para los detractores de estos cultos, si poseen la cultura necesaria para saberlo, no se atreverán a negar que estas criaturas son capaces de ofrecer un nivel de dicha mucho mas alto que el que pueda ofrecer cualquier deidad.

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